sábado, 3 de abril de 2010

La muerte del Hombre

Naciendo he decidido que el mundo es mi propia carne
Y en su misterio he parido guerra con migo mismo.
El campo de batalla pronostica una sola muerte
Con el espejo de lluvias en huellas de la razón

Mi sombra se ha rebelado a los fuegos del soldado,
Dudo, sospecho y tiemblo, vulnerable a un semidios
Que ofrece con el útero, la existencia del hombre
Y amamanta mi sombra con su leche de sol.

El amor que es de pólvora, bautiza la incertidumbre
Trae risas, miedos, hijos, y un blanco olor a jazmín.
Se apoya en la sien la historia, dispara y sangran recuerdos
De pájaros, patria, amigos, y una hermosa mujer.

Al futuro lo construye el hombre y su ingenuo azar
Que abona los caminos donde va muriendo.
Si su sombra fue de árbol, de fusil, o de guitarra
No ha de ser en vano su muerte por nacer.

Debo librar batalla
Entre la espera
y el discernimiento
de encontrar al hombre
o descubrirme yo.

Gerónimo Josué
12/3/06