sábado, 3 de abril de 2010

El instinto de la semilla (desde su respiración)



(Cómo saber cuándo el hombre está vivo
Si ni siquiera puede reconocer su respiración
)

Entra y sale el oxigeno como la muerte por la boca
Y permite la vida de una semilla
Que lleva el viento a tu boca de guerra

Porque apareces ante la muerte nocturna?
Cuando las banderas cuelgan de la historia
Y sangran la razón de tus manos de arcilla.

El invierno me responde,
con su noche, y el boleto del Apocalipsis diario
Tus ojos en mi mochila y su cansancio al barrio
Encuentran el descanso de mi herida en tu costado.

Así la historia se permite ser historia,
Descubrirse en sus rincones marginales,
que son nuestros, desde que los ojos se miran,
sin exhalar el aire estanco,
primogénito.

Y después la palabra…
Ese ser mítico que invoca las bocas
En su mutismo absoluto por donde va la vida
Por donde viene la muerte, cuando habla.

Y después la poesía, y su coherencia con el día
su mañana de viento y de calles aradas
con la semilla de muerte,
pero el sol todavía esta al sur..

Camino niño y descalzo con mi fusil
Cargo la misma semilla
disparo a tu palabra, y sus ventanas.
E inspiro su muerte, su miedo,
que detiene mi carne en su aire…

…y ahora respiro, tranquilo
porque estoy vivo.