Hay un una niña que frunce el seño,
ante un número.
Y despierta mi primera docencia
Cuando camina por las mañanas, se voltea
Se detiene, y sobre su hombro me sonríe
A treinta grados del vector de su boca.
Detrás, la bandera y la sordera del aplauso
El director, los profesores, y el frío
Los chicos y las manos fuera del bolsillo
Ella sube, con su sonrisa que es mi día
La Física es así….
Un pizarrón, un reloj, sus cuarenta minutos,
otras ochenta.
Y una silla, con su mesa invadida
Ya no hay tizas que empasten el aire
Y retarden la luz del tiempo
¿Por qué?
¿Por qué allí parado, estático, solitario
en equilibrio dinámico pienso en ella?
Ella grita, se queja,
Salta de mesa en mesa
Puteando a la ecuación que resuelve
Cuando el resto no putea,
ni resuelve.
Porqué su edad, porque sus zapatos,
Porqué su escuela,
y la inocencia desnaturalizada
Porqué la dispersión de mis ondas cerebrales
Hacia su energética antimateria
Porqué mis preguntas…
….Y otras cosas condenables.
No me aborrezco, no me insulto,
Porque me siento orgánicamente físico,
Poblado de las eternas ingenuidades de mi sexo.
Y no creo desviar mi evolucionada adolescencia,
De células ávidas por rodar sobre la epidermis
De su conciente.
…y aún así, tampoco contradecir
a la coherencia de mi subconsciente.
Porqué mis sueños,
habitados por su nocturnidad,
me esconden desvistiendo su cuaderno
cuadriculado por sociedades,
de leyes rectilíneas y uniformes,
que no sucumben a ningún espectro.
Porque escribo en sus ojos,
Con fotones
que salten a otros recreos cuánticos,
él de sus hojas, de libros y otoños,
para llevarme en su costado
a las ternuras del desayuno,
a los rituales perfumados de su baile,
al juego de su cuerpo que crece
con la incertidumbre de la hormona
proporcional a cualquier azar.
Un diapasón en su oreja,
Y su electrón,
Que expande cada frecuencia
A la energía de sus 17 ciclos.
No es más que una gota en un poro,
No es más que un beso en la sien,
La pupila henchida de sangre
Por la sombra reflexiva de su haz
Que encuentra en la piel
La razón de una ecuación.
La Física es así…
Un día de sol, y su difracción azul
La clorofila, el árbol, y el viento
la reacción del ojo, y el oído
cuando quiebra el aire solo
en un bosque, en la soja, o la escuela,
sin el hombre, sin la máquina, y con ella.
Las alas dibujadas en su espalda de crisálida,
desatan entropías de huracanes áulicos,
e hibridizan el aire con orbitales de tiza,
que curvan la luz, a la gravedad del patio
del mismo cemento, ahora en movimiento
estocástico, cósmico, y humano.
Como el tiempo al infinito detenido
Por una clase en las baldosas
Por un mate en las manos
Por un libro en sus bocas
Por su beso al vacío
Después,
la nada de su marcha
Y la mía, al escape de la mecánica,
La de mis zapatos a las leyes físicas
De mi casa y su ritual
De clases sin baldosas,
Mates sin manos
libros sin bocas
besos sin vacío…
….A la física de todos los días
sin su hermosa matemática.
Gerónimo Josué